Como Saber Si Mi Pareja Me Engaña

Como Saber Si Mi Pareja Me Engaña

Como Saber Si Mi Pareja Me Engaña

Cuando pensamos en las razones de la separación de una pareja, lo primero que nos viene a la cabeza tiende a ser una palabra: infidelidad. No hay otro aspecto del amor que suscite más miedo, cotilleos o fascinación. Las estadísticas varían, dado que no hay una definición universal del término, y por si eso fuera poco, la era digital nos da opciones inéditas, y en continua propagación, de sostener toda clase de encuentros ilícitos.

 

Como Saber Si Mi Pareja Me Engaña

Como Saber Si Mi Pareja Me Engaña

Para muchos profesionales, como el sexólogo y experimentado terapeuta de pareja Antoni Bolinches, la definición de infidelidad sí está clara: la persona infiel es aquella que mantiene relaciones sexuales con un tercero sin el consentimiento de su pareja. Pero entonces, ¿es mensajear estafar? ¿Y entrenar el sexting? ¿Estar dado de alta en Tinder a espaldas de nuestra media naranja cuenta? ¿Y continuar en contacto con un ex? ¿Y qué hay de los affairs sentimentales?

Para Bolinches, que admite que la tecnología y los avances sociales han vuelto más complicada la verdad de la pareja, debemos comentar en algunas ocasiones de “infidelidad cibernética” y en otros de “enamoramiento alternativo”. Dicho enamoramiento tiene la posibilidad de ser “incluso más pernicioso que una infidelidad sexual”, ya que la persona que, por respeto a su pareja, se priva de sostener relaciones con el fin de su deseo, transforma de forma automática ese deseo en idealización y esa desilusión en aversión hacia su cónyuge.

Cuándo hay infidelidad

Esther Perel, psicóloga y autora de The State of the Affairs, un libro que quiere establecer una conversación abierta y sin tabús sobre la infidelidad, enseña que para que esta permanezca tienen que darse por lo menos uno o numerosos de los próximos supuestos:

1. La relación es secreta y se produce ajeno de otra relación que tendríamos la posibilidad de calificar como “principal”. Es exactamente el misterio, según enseña la autora, lo que otorga intensidad a los encuentros.

2. La alquimia sexual. Para Perel, las relaciones ilícitas algunas veces tienen dentro sexo y algunas veces no, pero siempre son eróticas.

3. Vínculo emocional. La mayor parte de las relaciones paralelas registran un ingrediente emocional en uno u otro nivel.

Cómo ubicar el engaño

Pero algunas veces no es simple entender si nuestra pareja nos engaña. Según Anne Bercht, psicóloga experta en contribuir a parejas a volver como estaba luego de una infidelidad, hay advertencias que podrían indicarnos que algo no va bien:

1. Tu pareja se regresa emocionalmente distante, ausente, retraída o deprimida.

2. Se expone enojada y crítica, y hay un incremento de las discusiones de pareja.

3. Te acusa de querer controlarlo o controlarla y reclama más espacio propio.

4. De repente debe trabajar más horas que antes, tiene más reuniones fuera del horario laboral y viajes de negocios.

5. Presta mucha más atención a su aspecto: se adquisición ropa novedosa, hace ejercicio, pierde peso…

6. Se expone más entretenido por la vida y tiene mucha más energía que antes, por lo cual hace cosas que antes no le interesaban o consigue novedosas aficiones.

7. Se pone a la defensiva si le hacemos cuestiones que tengan que ver con nuestras supones.

8. Flirtea muchísimo más que antes con el sexo contrario.

9. Tiene una demanda más grande de intimidad, por lo cual es viable que ponga una clave en su teléfono si no la poseía antes o pase varios ratos solo en oposición al PC u otro gadget electrónico.

10. Te cuesta detallar la sensación, pero tienes alguna intuición de que algo no marcha como siempre.

Diferencias entre hombres y mujeres

Para Antoni Bolinches, creador de Amor al segundo intento, las advertencias difieren si la persona que sostiene un vínculo ilícita es un hombre o una mujer. Aunque el porcentaje de mujeres y hombres infieles se va igualando –actualmente se cree que en convivencias de bastante más de diez años es del 60% para ellos y del 40% para ellas– los dos géneros muestran muchas diferencias en la administración del sentimiento de culpa que acostumbran conllevar esta clase de transgresiones.

Además hay diferencias en sus expectativas frente una aventura. Las mujeres, aparentemente, se mostrarían muchísimo más dispuestas a romper su vínculo previo para comenzar una exclusiva relación permanente con su apasionado, en tanto que el porcentaje de hombres que quieren lo mismo es más reducido. Bolinches lanza aquí un anuncio para navegantes: “El 50% de personas que dejan a su pareja por otra, al año están arrepentidas”.

El 50% de personas que dejan a su pareja por otra, al año están arrepentidas

ANTONI BOLINCHES Sexólogo y terapeuta de pareja

Esther Perel enseña que algunas de estas parejas nacidas de una infidelidad sí perviven, pero en su vivencia coincide con Bolinches al asegurar que la mayor parte no lo hacen, inclusive aunque la división previa fuera pacífica. Para Perel, “la aventura vive en la sombra del matrimonio, pero el matrimonio además vive en el centro de la aventura”.

Comunmente se explicó la infidelidad como el síntoma de que una relación es infeliz, pero los profesionales coinciden en indicar que estas ocasiones además se dan entre los matrimonios contentos. “La iniciativa de que un affair representa siempre un fracaso es tremendamente dañina”, advierte Perel. Inclusive la gente que declaran tener relaciones satisfactorias tienen la posibilidad de traspasar la línea roja y, según esta psicóloga, “eso no supone que rechacen su relación. No es tanto que quieran dejar a su pareja, sino que quieren dejar a la persona que se convirtieron ellos mismos”.

La iniciativa de la infidelidad como una traición, pero además como un deseo de reencontrarse con una edición perdida y anhelada de uno mismo pertence a los temas centrales del libro de Perel. Enseña esta terapeuta de pareja que al interrogar a los hombres sobre sus fundamentos para cometer una infidelidad, comunmente estos describen que se sienten marginados, que llenan un espacio secundario en la crianza de los hijos y que la fuente principal de privacidad de sus compañeras por el momento no son ellos, sino los jovenes.

Las mujeres, en cambio, declaran una sensación de alienación y de separación en relación consigo mismas. Al transformarse en las cuidadoras primordiales de los jovenes y del lugar de vida se sienten desconectadas de su ser erótico. Lo que estos dos discursos tienen parecido es el sentimiento de pérdida: de uno mismo, de la conexión con el compañero o de la independencia, sea esta una sensación real o imaginada.

Para Antoni Bolinches, en el momento de investigar el incremento de las infidelidades que hemos experimentado en el último período, debemos reflexionar en el modelo de pareja que como sociedad decidimos adoptar. “Socialmente vamos hacia un modelo de monogamia sucesiva. La infidelidad no puede ocultar porque, sexualmente, el sujeto más interesante siempre es el siguiente. Cansan más las mismas manos que las mismas caricias”. Bolinches asocia la fidelidad sexual a la madurez emocional de las personas: “Son más leales la gente más maduras emocionalmente, porque saben sublimar mejor la libido y porque están más intensamente en compromiso con algunos valores personales”.

Para Perel, limitar la conversación a un asunto de madurez personal, traición y moral soslaya las cuestiones más atrayentes que este fenómeno nos sugiere ir a hacernos. La infidelidad, de acuerdo con la autora, dice bastante en relación al matrimonio. No solo del nuestro, sino del matrimonio como institución. Además se zambulle intensamente en la civilización de hoy del privilegio, donde los ofrecemos por sentados y estamos obligados a buscar nuestra ejecución personal como jamás antes en la historia.

“La infidelidad puede enseñarnos varias cosas sobre las relaciones. Abre la puerta a investigar en hondura nuestros valores, la naturaleza humana y el poder de eros. Nos fuerza a pelearnos con algunas de las cuestiones más inquietantes: ¿qué transporta a varias personas a traspasar líneas que les costó bastante trabajo marcar? ¿Por qué la traición sexual duele tanto?”.

Los efectos de la infidelidad

Según Antoni Bolinches, los efectos de una infidelidad en la persona que la padece llegan a ser inclusive traumáticos. Las tres secuelas más visibles que se observan son:

1. Pérdida de seguridad en el sujeto amoroso.

2. La herida afectiva. El sentimiento de que por el momento no somos estimados por nuestra pareja.

3. Depreciación de la autovaloración y la seguridad personal. Consecuencia de la segunda: si por el momento no somos estimados es porque no somos queribles, porque no valemos lo bastante.

Este psicólogo ten en cuenta que solo una tercer parte de las parejas en esta circunstancia tienen la capacidad de regenerar su vínculo tras la crisis, dado que usan el padecimiento como un punto de partida para hacer mejor como personas y dar más a la relación. Otra tercera parte se divide, y en el último tercio, la unión se deteriora por la indebida administración de las consecuencias de la infidelidad.

Si decidimos tomar la crisis de pareja como un trampolín para recobrar y remarcar nuestra relación, los profesionales sugieren buscar asistencia técnica para clarificar sentimientos e ir reparando de a poco las lesiones. Esther Perel afirma que a las parejas casadas que hacen terapia tras una infidelidad les acostumbra preguntar: “Vuestro primer matrimonio terminó. ¿Estáis preparados para hacer juntos el segundo?”

 

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